Combate nulo
Trival y La Nucía ofrecieron un partido equilibrado, pero con mucho respeto, poco fútbol y prácticamente ninguna ocasión de gol.
✍Isma Corregidor
Rara vez una eliminatoria se decide en el partido de ida, y esta entre Trival y La Nucía no fue la excepción que confirmó la regla. Madrileños y alicantinos se tuvieron mucho respeto, y tuvieron muy presentes que la eliminatoria son 180 ó 210 minutos. Los primeros noventa los emplearon como toma de contacto, ya que ninguno de los dos equipos asumió ningún riesgo, ni puso en apuros al contrario.
Como bien dice Raúl Montero, a estas alturas nada hay que cambiar en cuanto a filosofía y esquemas. De hecho, el técnico rojiverde repitió su alineación tipo de este play off, con cinco atrás y dos puntas. Enfrente, Vicente Mir jugó con un 4-2-3-1 a la hora de intentar salir jugando; que mutaba en un 4-4-2 a la hora de presionar, cuando Salinas (que de inicio no iba a ser titular, pero tras el calentamiento Víctor se cayó del once) se alineaba junto con Mazzocchi.
Precisamente la presión es la única arma habitual que no pudo utilizar el Trival. Si durante todo el curso los de San José de Valderas han ido a apretar arriba, en esta ocasión La Nucía no les permitió saltar a campo rival, y les obligó a pegarle desde más atrás. Eso sí, por lo que nos cuentan, y por lo que parecieron intentar, los visitantes tampoco pudieron desplegar su juego habitual, y aunque trataron de elaborar algo en el centro del campo, el trivote trivaleño no se lo permitió.
Y es que en eso se fue prácticamente el partido, en guerras de guerrillas, en las que el balón estuvo más por el aire que por el suelo, aunque ninguno de los dos equipos parecía incómodo. La Nucía jugó algo más cerca del área rival, sobre todo en el primer acto, aunque sin poderse decir tampoco que fuera superior a los madrileños. Cada vez que se asomaban por la frontal, aparecía uno de los cinco zagueros alcorconeros para, o bien anticiparse, o bien repeler el cuero. Enfrente, el Trival llegó menos, pero si tuvo más opciones de movimiento dentro del área, aunque el resultado fue el mismo: prácticamente ninguno.
Pero todo pudo ser bien distinto, puesto que a los dos minutos de partido, La Nucía vio como le era anulado un tanto por fuera de juego. Un de esos que el semiautomático despeja dudas, puesto que Morgado recibió el balón elevado dentro del área chica, con poco más de medio cuerpo adelantado sobre su par. Eso sí, el linier lo tuvo claro 100% desde el inicio, puesto que en el instante en que remató, le cantó el fuera de juego al árbitro principal, aunque tardó algo más en levantar la bandera.
Para ver la segunda gran ocasión del partido, hubo que esperar al descuento del primer tiempo, cuando Iker Navarro cazó un rechace en la frontal del área, obligando a Fluixá a hacer una gran parada junto a la cepa el poste, la única del partido. Eso sí, también es justo reconocer, que minutos antes Pascu se anticipó a la perfección en una acción a balón parado, que iba camino de gol.
El segundo tiempo fue prácticamente un calco del primero, aunque las piernas fueron pesando. La intensidad siguió siendo muy alta, pero el ritmo fue decayendo. Eso sí, ambos entrenadores parecieron conformes con lo que veían, puesto que solo hicieron dos cambios cada uno para tratar de agitar algo el choque; puesto que Vicente Mir hizo una sustitución más, pero fue por lesión de Juanca.
De este modo, quedó todo pendiente para la vuelta el próximo sábado en el Camilo Cano, donde para ascender tendrán que ganar; y sino, todo se resolverá en la lotería de los penaltis.
